3. jul., 2018

EL ANILLO

Lo abandona todo: los cuadros, los relojes, el olor a tierra mojada.

Se queda con la herencia que oculta debajo de la alfombra.

Tiene prisa. Quiere olvidar su infancia, las tardes de septiembre,

los relatos de los viejos, las últimas palabras de su padre:

Los senderos son siempre de ida y vuelta.

Hay un aljibe en el fondo del alma.

 

Pasan los años. El rostro curtido por el viento,

las manos rasgadas por el frío.

Es un náufrago en busca de la orilla.

Le queda el anillo paterno

que lleva grabadas unas letras:

Te espero donde siempre.

Ser fiel es regresar a las viejas heridas.

Morir es olvidarse del pasado.