7. jun., 2018

ANTES

Expulsé al mar de mi vida.

Sin más dilaciones busqué una ciudad lejana,

en un mapa donde no había más que escaleras

y ninguna montaña para decir te quiero.

Desde entonces

viajo por carreteras que nunca se detienen,

duermo en hoteles donde nunca amanece,

como los restos de un banquete nocturno.

A veces me encuentro con monstruos escapados de un sueño,

o en mitad de una calle luchando contra el fuego.

Me miro en el espejo

y veo el rostro pálido y yerto de la muerte.

Ya nada es como antes de que se fuera el mar

y todas esas cosas que se hundieron en él.