22. abr., 2018

LA CULPA

Y aparece la culpa, enorme,

como si te fuera a aplastar,

con sus garras oprimiendo hasta el último latido

de un corazón en llamas.

Te persigue en los sueños, en la soledad,

en el largo camino de regreso a casa.

Es una voz que llega de lejos,

que ruge en la oscuridad del alma,

o un rostro amarillento con los ojos desorbitados,

galopando en la noche.

Y te sientes minúsculo ante un gigante

que surge del mar,

que desciende de las cumbres,

que está en el desierto y se esconde en las cuevas,

que repite tu nombre sin cesar

hasta el hastío y la desolación.

Como una piedra sobre los hombros,

como la niebla sin fondo,

como un hombre que olvidó su futuro

y se empeñó en vivir en el presente,

entre el abismo y la nada,

como un pájaro enjaulado

que aspira a ser libre un día,

como un náufrago rescatado de su pasado sombrío.