25. feb., 2018

NUNCA SON LAS DOCE EN EL RELOJ

La nostalgia es una grieta

por la que adivino el infinito,

la belleza,

el amor.

La luz de lo imperfecto

me lleva a lo sublime,

a lo que algún día toqué sin miedo.

El silencio me habla de otros pájaros.

El sueño persigue las huellas indelebles.

Desde la sombra diviso un corazón en llamas.

Desde la herida alcanzo cumbres insospechadas.

Desde la noche presiento la eternidad de los astros.

Ahora soy centro de tanta finitud,

que digo: nada hay completo.

Nunca son las doce en el reloj.