19. feb., 2018

NUNCA SE CANSA DE SONREÍR

Nunca se cansa de sonreír,

de extender su playa al que anda descalzo,

de enseñar sus calles al que llega de lejos,

de ofrecer sus ojos al ciego que se pierde,

de entregar sus sueños al que vive desnudo.

 

Nunca se cansa de sonreír,

aunque alguien le diga que la noche miente,

que lo eterno no existe,

que la vida es un fraude,

que el temor se oculta tras el silencio.

 

Nunca se cansa de sonreír,

porque hay un rumor de duendes en sus pupilas dilatadas,

porque la mentira es una ventana a la que nunca se asoma,

porque el amor es la única carta que no le robó el olvido.