25. dic., 2017

LA MUCHEDUMBRE

He visto a la muchedumbre andar sin rumbo fijo,

buscando, quizás, ese mar de la infancia,

donde vuelan gaviotas y hay un barco esperando al amor.

He visto sus manos manchadas de barro,

el frío en sus rostros,

sus sueños perdidos en laberintos,

la humedad del cansancio en sus pasos baldíos.

He visto a la muchedumbre cruzar tantos puentes,

intentar en vano regresar a sus calles,

a sus casas vacías, a su lecho de espuma.

He visto a la muchedumbre desde lejos,

viviendo cada instante intensamente,

(el carpe diem, el destino incierto),

huyendo de los ángeles y de las sombras.

He visto a la muchedumbre defendiéndose de los monstruos

que acechan en el ocaso,

almacenar recuerdos en la oscuridad,

huir hacia la luz

por si la muerte se acerca de improviso.