9. dic., 2017

SÍSIFO

La belleza es amarga para quien la rechaza.

Es olvido y silencio para quien no la busca,

para quien huye de ella,

para quien no sueña con sus noches de alabastro,

para quien no la nombra en sus anhelos,

para quien no la espera en el laberinto de los días,

para quien no oye su voz en los bosques y en el mar,

para quien no la lleva en su equipaje.

 

Es sombra que le persigue en el dolor y en el llanto,

es ausencia ingrata que grita sin cansancio,

es una nube que presagia la tormenta.

 

La belleza es amarga y cruel

para quien la maldice con su espada.

No la verán los muertos que la ignoran,

ni los que deambulan con las manos vacías.

Será el vacío, la nada, el humo,

la oscuridad, lo incierto,

la piedra de Sísifo rodando eternamente.