7. dic., 2017

A JORGE LUIS BORGES

Cuando el mar ya no sea el universo donde mirarme,

cuando las palabras se empañen de bruma

y se resistan a crear el paisaje y las miradas,

cuando el amor no sea más que ceniza y polvo,

cuando los árboles ya no se inclinen ante el viento,

cuando los pájaros no sean más que el eco de los montes,

cuando los días sean laberintos sin espejos,

cuando el desierto invada el horizonte,

cuando todo sea humo y nostalgia de una tierra sin sombra

y ya se hayan ido los últimos habitantes al exilio.

En los confines de la memoria

austera y pálida, brillará el recuerdo

de ese poema de Borges a las nubes.