17. sep., 2017

LA DUDA

La duda llega de madrugada,

en la niebla, en la bruma,

en la sombra estéril,

en la tormenta de polvo de un desierto inútil.

Llega con las manos de cristal,

con los ojos ciegos a la luz del horizonte,

zizagueando por senderos intrincados.

La duda llega con su dolor sombrío,

con su latido pertinaz entre las nubes,

con su voz metálica,

sus preguntas inquietantes,

su insaciable hambre,

sus insidias, su miedo, su temblor,

sus garras lacerantes.

La duda llega tarde, pero llega,

y la noche es la única respuesta.