14. ago., 2017

UN MAR SIN ESPERANZA

Los ríos ya no hablan como antes.

Hablaban con la lluvia, con los árboles, con el viento.

Hablaban al amanecer o en las cálidas tardes de verano.

Hablaban del amor, de la muerte, de la guerra.

Contaban historias de vagabundos y proscritos,

de náufragos y soldados,

de aventureros indómitos.

Ahora los ríos ya no hablan como antes,

no se oye su voz desde la aldea,

ni los montes recogen sus ecos.

Alguien dice que sus aguas turbias las envenenó un corazón maldito.

Otros dicen que fue la noche quien secó sus cauces.

Los más viejos hablan de una maldición.

Ahora los ríos ya no hablan como antes.

Desde entonces los hombres caminan en tinieblas

y naufragan en un mar sin esperanza.