5. ago., 2017

UN PROPÓSITO CONCRETO

Un propósito concreto.

Algo que no dependa de los astros,

ni del vaivén del mar.

Algo que no arañe,

que no tenga espinas,

ni se oculte entre las sombras.

Un propósito concreto

con el que pueda viajar a ciudades lejanas

sin que me pese en la maleta,

sin que nadie me diga: qué extraño y lejano se te ve,

qué oscura está tu ropa,

andas despacio y llegas tarde a todas partes.

Un propósito concreto,

sin lluvia, sin secretos,

que pueda cumplir, aunque me canse,

aunque las nubes me lo impidan,

aunque haya días que se vuelva pálido e irascible.

Un propósito concreto

por el que subir todos los días a las cumbres.