3. ago., 2017

CORAZÓN SEDIENTO

¡Qué alegría ver tu huella en los bosques frondosos,

en el mar que regresa a cada instante,

en el río que canta sin tregua,

en los montes que tiemblan al unísono,

en los valles solitarios,

en las gaviotas que no conocen el ocaso,

en la noche que habita en cada alma,

en las estrellas que no se olvidan de los amantes!

¡Qué alegría leer tu nombre en los astros

y en los rostros que juegan a ser nubes,

en cada sueño que deshojo!

¡Qué alegría oír tu voz en los pasos de la luna,

en esos pasillos que se abren a la luz del infinito,

en los ecos que llegan de un lugar sin sombra,

en los gritos impares,

en el viento que golpea sin cesar las lentas ramas,

en cada latido de mi corazón sediento!