1. ago., 2017

EL HOGAR

La mesa huele a jardín y a viento.

Se notan las encinas en el crujir del pan.

El café despide aroma de violeta.

En la chimenea crepitan las llamas del amor.

El frío no tiene rendija por donde entrar.

Los retratos cuentan historias que no mueren.

En un jarrón duerme una flor.

Bosteza un vagabundo desde un rincón.

El pobre pide agua y se le concede un don.

El viajero escucha el rumor de la lluvia detrás de las ventanas.

Hay polvo en las cortinas, pero hay luz en la sala

y ángeles que reciben a los que llegan del desierto.

Es el hogar de siempre,

el que acoge al anciano y al desvalido,

al hijo que no regresa nunca,

al padre cansado de luchar.

Es el hogar que tú creaste,

para que los ciegos tuvieran dónde amar,

y los niños un lecho donde espantar los monstruos.

Es el hogar que tú creaste

para morir un día.

Tus manos son cimas desde donde se ve el mar.