29. jul., 2017

CUANDO LA LUZ SE EXTINGA

Cuando la luz se extinga,

no importará que las rosas no hayan cantado,

ni que la nieve haya apagado los sueños,

ni que el viento haya arrastrado todos los paisajes,

ni que la casa haya estado siempre vacía,

ni que no hayan sonado tambores ni trompetas,

ni que haya estado encerrada en una jaula,

ni que el río no haya pronunciado mi nombre.

Cuando la luz se extinga

y los montes convoquen a los muertos,

y las campanas del olvido toquen a rebato,

y el otoño haya dejado de ser un cruel augurio,

y el mar, el implacable destino,

y la noche, el único refugio de los locos,

y el silencio, el profundo abismo,

solo importarán mis ajadas manos,

mis harapos, mi última condescendencia,

mi corazón entre la espesa sombra.

Cuando la luz se extinga

ya no oiré llantos ni el aullido de los lobos,

ni el frenesí incierto de las olas.

Cuando la luz se extinga

no importarán mis naufragios,

mis incontables derrotas,

solo el amor, que todo lo redime.