30. jun., 2017

LOS DÍAS ERAN LARGOS

Los días eran largos.

Las calles dormitaban por los anchos sueños.

Los niños jugaban a robar estrellas.

Por las plazas se oía un rumor de ángeles.

El mar, en su periplo, conquistaba muchachas cubiertas de rocío.

Los bosques luchaban por alcanzar la ruta de la lluvia,

mientras los árboles negaban su refugio al silencio.

Todo era voz y súplica.

Hablaban los retratos que una vez murieron,

los viejos de murallas infranqueables,

los sabios de mirada inescrutable.

Contaban los secretos de una casa en ruinas,

las últimas palabras de un moribundo al rayo.

 

Los días eran largos

y los valles más solitarios que nunca.

El amor construía los nidos a las aves,

empujaba al viento a derribar fronteras,

esparcía esperanza en las manos de los pobres,

disuadía a la nieve de reclamar su deuda.

 

Los días eran largos.

Lo extraño no existía.

El absurdo habitaba en las cuevas, huérfano y sin abrigo.

El insomnio no tenía carta de ciudadanía,

El olvido recorrió el largo trayecto hacia el exilio.

 

Los días eran largos,

Pero alguien dudó y el tiempo recogió su desafío.