30. abr., 2017

MONOTONÍA

¿Por qué hablas siempre de las mismas cosas?

Parece que no tengas otros temas de conversación

que no sean el dinero o la política,

la vecina de enfrente o tu última cena

en aquel restaurante lóbrego y diminuto,

tus viajes o tus múltiples aventuras en la selva,

tus escarceos amorosos en el sofá o en la esquina.

 

Siempre vuelves a los mismos temas

aburridos y monótonos:

tus tardes insípidas,

el hombre que mataste en la guerra

y temes su venganza,

el retrato que pintas

cuando tienes insomnio.

 

Si escucharas un poco el rugido del mar,

las voces de los ángeles,

el canto de aquel pájaro

que viene a despertarte,

el rumor de los bosques,

el lamento del anciano,

el grito del pobre,

el eco del silencio,

la rabia de los muertos,

el llanto de los locos,

el repicar de las campanas a lo lejos,

el crepitar de la lluvia,

los latidos de un corazón que sueña.

Si solo escucharas un poco,

pero ya es tarde y no puedo consolarte.