10. dic., 2016

LA SELVA

Hubo un día

Después de la furia y la rabia,

Después de la espada y la tormenta,

A través de los siglos y los montes,

En que apareció la selva con sus búhos y serpientes,

Con sus ríos caudalosos y su mirada hierática.

Desde entonces camino entre las sombras,

Habito una cabaña donde también hay ángeles

Y libros y cosas inservibles.

A veces me acompaña una música que emerge del fondo de los lagos

Y un caimán triste por la muerte de un niño.

Por las noches me asalta siempre el mismo sueño:

Una voz que me llama por mi nombre y me dice te quiero.

Pero en ese mismo instante se desatan las lluvias torrenciales,

Y vuelo por un cielo oscuro y solitario.

De pronto me despierto y vuelvo a ver la selva

Y los pájaros que cantan la misma melodía,

La de todos los días, la que no tiene fin,

La que narra historias de los muertos

Y de un jardín que llora,

Y de un paraíso en el que fui feliz.