22. oct., 2016

EL SUEÑO

La lucha que esta noche he entablado con el sueño

Ha sido dura y despiadada.

El sueño ha esgrimido sus más implacables armas,

Mientras yo buceaba en el mar insondable de lo absurdo.

Me pregunto, despierta y sin abrigo,

Si el sueño me advierte o, peor, me amenaza

Con un mal inminente.

El sueño devora todo lo que toca

Y yo me pierdo en un laberinto opaco y turbio,

Perseguida  por multitud de rostros sin rumbo y sin maleta.

Es breve, pero resuenan los gritos en las jaulas

Y el tiempo se hace eterno entre sus sombras.

No sé. Tal vez los monstruos que me acechan

No sean sino trasunto de otro monstruo,

Más real y más sórdido que la muerte:

La vida misma.