22. oct., 2016

El destino es el mar

El destino es el mar.

El silencio, la lluvia;

El fuego, el pálpito;

la luz, el sendero.

Lo absurdo es el sueño;

La duda, el miedo;

La belleza, lo insólito;

El tiempo, un enigma.

Irresoluble todo bajo las nubes,

Contra el viento,

Contra la guerra despiadada,

Contra el frenesí de la ciudad.

Pero la verdad sigue siendo otra,

Desconocida y versátil.

Y está ahí,

Hablándome con sus ojos,

Tan distantes, a veces,

Tan vertical como un rayo.

Y me susurra, en mis noches de recelo y nostalgia,

que los amantes siguen despertando a los pájaros,

Que el cielo sigue siendo azul tras las ventanas,

Que las copas de los árboles vuelan sin manos y sin alas.

Es la paradoja, la increíble contradicción

Que separa la vida de la muerte,

La cima de la sima,

Lo conocido de lo ignoto,

Y yo espero, desde el puente,

(Desde otro mundo, indagando en lo incierto,

En lo prematuro, en lo posible).

con las manos aceradas,

Y el corazón en vilo,

Que los presos salgan de las cárceles,

Que vuelvan los desterrados de sus sombras,

Que, por fin, ese rostro que veo en el espejo

Sea el reflejo del pasado y la memoria.