24. jun., 2016

LA CASA VACÍA

Entré en la casa vacía,

Yertas las miradas de los retratos,

El silencio afilado, como un sueño cruel.

Volví a ver el rostro de la infancia,

Que se acercaba entre sombras y escombros.

El tiempo, como una araña, me atrapó entre sus dédalos.

Todo vino a mí, como un vendaval sin puertas,

Arrasando caricias, mares, jardines,

Desvelando secretos a la noche.

Entré en la casa vacía,

Donde el polvo irrumpía con estrépito,

Y se hacinaban los recuerdos en los armarios.

Miré las cenizas de aquel fuego ya apagado:

Entre las ruinas,

Yacían ilusiones,

Tardes de sol inextinguible,

Juegos que se mezclaban con el cielo

Árboles que fingían ser estrellas,

Un amor sigiloso en los senderos.

Entré en la casa vacía,

Y una ráfaga de luz salió a mi encuentro.