6. dic., 2015

El cielo

Existe un cielo que conoce nuestros nombres,

Nuestras sombras, nuestros sueños,

Que se detiene en el umbral de nuestras puertas,

A contemplar, sin venganza, nuestro rostro.

 

Existe un cielo más allá de lo incierto y de la duda,

Que explora corazones y calma tempestades,

Que abriga en el dolor y en la asechanza.

Que permanece en la ausencia y en el olvido.

 

Este cielo, que es algo más que una esperanza,

Un brote de nostalgia, un ruego sin lamento,

Brilla en lo más recóndito del tiempo.

 

Este cielo, que se oculta en ocasiones,

Está lleno de latidos y presagios,

De pasiones y secretos inefables.

 

Hurga en lo más hondo y decrépito,

Convierte en plata la miseria y el hastío,

Llora en el desamparo y en la fiebre.

 

Este cielo tan distante y tan cercano,

Habla a través de lo bello y circunstante,

Se oye siempre su voz en la noche oscura.