6. ago., 2015

Entre mi duda y el cielo

Estás ahí,

Y no respiras,

Pero conviertes la ceniza en ave,

Y el fuego, en un halcón solitario.

No murmuras,

Pero tus palabras fluyen sin preguntas ni rostros.

Te escondes tras la máscara del hielo,

Pero tu corazón palpita,

Encendiendo jardines,

Repartiendo caricias en la sombra.

No apareces en los sueños,

Pero vigilas las torres y ahuyentas a los monstruos.

Estás ahí,

Al margen de toda respuesta convencional,

De toda mentira que se agita en la noche.

Eres firme como un astro,

Y voraz como la arena.

Has roto el vínculo que te unía a la galaxia de la muerte,

Y has bebido del veneno de la vida.

Tienes gaviotas en el alma,

Aunque caces mariposas y tigres en la selva.

Formas parte de un círculo de héroes anónimos,

Que galopan por la estepa contra el frío y el miedo.

Sabes de Homero y de Virgilio,

De Goethe y de Lord Byron.

Pero nunca llamas al amor por su nombre,

Y prefieres el silencio a la traición.

Estás ahí,

Entre mi duda y el cielo.