5. ago., 2015

Lo real y desbordante

Es el temor

Lo que me hace decir,

Aún ahora que es de día,

Las palabras que abren las ventanas

Y dejan que la luz entre, silenciosa,

Hasta el último vestigio de mis ruinas.

En este cautiverio,

Las palabras arden en lo oscuro,

Vacilantes sombras,

Espurios sueños,

Inacabables tormentas.

Solo el temor es real.

Lo otro, lo insondable, resuena en los espejos y en los montes.

Vivo tal vez, con asombro,

Lo real y desbordante,

Lo soñado e inaccesible.

Pero es el temor

El que me acusa

Y me incita a decir las palabras,

Aquellas que llueven sin saberlo

O las que se posan en los ojos del ciego.

Vivo con el temor

De no decir lo que siento,

De quedarme sin palabras ante lo bello,

Ante lo insólito,

Ante lo inhóspito,

Ante el dolor y la huida,

Ante la muerte.

Es el temor

La última forma de amar,

La última esperanza

De que el valle no se aleje,

De que las palabras se conviertan en árboles.

Es el temor

Lo que me acorrala y me despierta,

Hoy que las palabras esperan más allá del desierto y del dolor.