5. ago., 2015

Pero sigue siendo una aventura cortar una rosa

Hoy la búsqueda del silencio se hace más ardua.

El río ya no suena como antes,

Las campanas se callaron para siempre,

La niebla es más espesa y los corazones, más duros.

¿Dónde andará ese mundo que evocaron los héroes?

¿Quién se detendra a contemplar esa belleza sin nombre?

Se fueron los últimos acordes de esa suite

Hacia el mar,

Hacia el olvido.

¿Quién podrá creer que volverá la noche?

Se oyen, a lo lejos, las voces

Que algún día fueron niñas,

Y hoy tienen las espaldas encorvadas.

Los ángeles perdieron el rumbo.

Ya no hay estrellas por las que llorar.

Hace tiempo que la nieve vive en soledad.

Los pasos son inciertos y salvajes.

Es frío el sueño y no acompaña.

Las sombras duermen en sus nidos.

Se cayeron de los pedestales los ídolos.

La muerte anduvo por los arrabales,

Buscando al ladrón de su secreto.

¿Cuándo aparecerá la luna rabiosa por recuperar el horizonte?

La crueldad anda por callejones siniestros.

La nostalgia tiene impedida la entrada en los suburbios.

Alguien ha matado a un príncipe,

Y la policía sigue publicando

Las estadísticas de los muertos en otoño.

Nadie habla en el jardín,

Pero sigue siendo una aventura cortar una rosa.