23. jul., 2015

Es lo que hace vivir deprisa

Es lo que hace vivir deprisa:

Amontonar papeles encima de la mesa,

Atrapar un beso que vuela sobre las azoteas,

Decirle al tiempo que abandone los relojes,

Mirar la vida sin apenas árboles.

Es cada esquina una novela intensa,

Que dejo en la cumbre de sus penas.

Un dolor es un momento aciago,

Una alegría, un sabor que no vuelve.

Encuentros fugitivos,

Y efímeras tormentas,

No hacen más que aumentar las sospechas

De que el tiempo es una estrella fugaz,

Un camino estrecho que nunca se desanda.

Es lo que hace vivir deprisa:

Que las personas sean como sombras,

Y las sombras, recuerdos acumulados en un armario.

Que llegue la vejez con alas de caballo perdedor,

Que no perciba el arañazo del tigre,

Porque no tengo dónde sentarme a contemplarlo.

Es una mañana espesa y confusa,

En la que, como cada día, me pierdo

En la barahúnda de las cosas.

No tengo olor al que aferrarme,

Ni siquiera una luz que me consuele.

Es lo que hace vivir deprisa:

Que todo sea niebla,

Abandonarse al azar o a las costumbres,

Repetir sin cesar algún augurio,

O adentrarme en el absurdo de la noche.