20. jul., 2015

Más allá del dolor y del misterio

Todos tenemos nuestros muertos,

Nuestros retratos con la pátina del tiempo,

Nuestras puertas desvencijadas,

Nuestro mar con su soledad inmensa.

Pero no todos soñamos los mismos vientos,

Ni vemos las mismas madrugadas,

Ni pensamos los mismos ríos.

Somos distintos,

Y, al margen de cualquier eventualidad,

El frío acontecer

Deposita nombres, fechas, susurros,

A veces, también maldiciones,

Que nos desvelan y traicionan.

¿Quién sabe el secreto

Que nos une en la tormenta y el presagio?

¿Quién sabe cuántos lagos

Dejaremos atrás hasta encontrar

La piedra que urde nuestro destino?

Son esas, las heridas que nos encarcelan,

Las que dan las horas en nuestra alma,

Las que nos unen más allá del dolor y del misterio.