18. jul., 2015

Del otro lado del sueño

Ahora que la ciudad está llena de ruina y de miseria,

Que las calles ya no vuelan como entonces,

Y no hay espejos en los que mirarse,

Ni sombras en las que refugiarse,

Me dirijo a ti,

Desde el otro lado del río,

Donde nada es real y todo es oscuro.

Veo tu rostro a lo lejos,

(Un ángel me indica el camino a la ciudad)

Tal vez, seas el sueño de la ciudad,

Un sueño largo que cruza los puentes,

Se detiene en las plazas,

Corta rosas de los jardines,

Se oculta tras las puertas.

Así eres tú,

El sueño largo y profundo de la ciudad,

De una ciudad que un día fue primavera,

Y hoy solo es rescoldo de un recuerdo.

Paseo por sus calles,

Y veo tu sombra en todas ellas,

Tu figura como un árbol o una torre,

Oigo tu voz en las campanas,

Y en el rumor cadencioso del río.

Tú ya no estás.

Te fuiste una tarde de septiembre,

Como se van los retratos, en silencio.

Y aquella ciudad por la que tanto anduvimos,

Se quedó sin palabras, sin mañanas,

Sin nada por lo que llorar,

Sin historias que contar al viento.

Te la llevaste contigo,

Y yo me quedé impregnada de esa infinita soledad,

Que ahora desprende la ciudad del otro lado del sueño.