11. jul., 2015

Un documento sin título

Un documento sin título, sin hojas, sin esperanza,

Abierto a las posibles sugerencias,

Que vienen de un invierno sin fronteras,

Cayó en mis manos,

Una tarde de abril,

Larga y despeinada.

Le di mil vueltas,

Para saber si encerraba en su interior

Alguna clave, una consigna, una fecha,

Que me orientara en mis dudas,

En esa incertidumbre, en ese largo camino hacia la nada.

Todo fue inútil.

Me quedé en la orilla,

Desarmada, sin guantes y sin velo.

Un documento en blanco,

Que pregunta a qué hora sale el sol,

Cómo serán los sueños en la estepa,

De qué color es el viento que susurra en los balcones,

Por qué los dinausarios desaparecieron

Y nos dejaron con las manos vacías y el corazón inerme,

El documento en blanco cayó en mis manos,

Como las palabras crecen bajo los árboles,

Como el sutil aroma de la muerte,

Como lo absurdo de vivir, en ocasiones,

Como una espera larga en la penumbra.

Un documento en blanco que había que llenar

De pájaros, aspavientos y dolores,

De frenesí, de proyectos, de intensas calamidades,

Porque todo, todo se vierte en ese documento en blanco que es la noche.