21. jun., 2015

La gente

La gente va por la calle

Sin consignas, sin bagaje,

Tropezando siempre con los mismos rostros,

Mirando el reloj a hurtadillas,

No sea que alguien la señale como a un proscrito,

Convirtiendo el tiempo en un milagro

Que renace a cada instante.

La gente va por la calle anónima, anodina,

Pensando en el armario que ha dejado en casa

O mirando las nubes inclementes,

Que cada día son más bajas y más crueles.

La gente no piensa, no llora,

Solo camina por una calle de dirección única,

Intentando escapar de las otras miradas

Que se clavan como hachas en su espalda.

Mientras, las gaviotas, los caballos, el mar, las piedras

Siguen en su sitio, ajenas al triste designio de la gente,

Que camina por una calle sin orillas,

A lo mejor sin nombre,

Pero larga y estrecha,

Como ese destino que toca con las manos,

Que se revuelve en su lecho cada mañana,

Que se impone como la calle,

Como las gaviotas, los caballos, el mar, las piedras.