8. may., 2015

La memoria

Llueve demasiado para ser lunes

Y no tengo valor suficiente

Para quejarme al destino.

Después vendrá el frío,

Lentamente,

Tenazmente,

Con su humedad lacerante,

Con sus huesos despoblados,

Con su voz rota y malherida,

Con su bagaje y su criterio desalmado

Y, sobre todo, con su fraude.

Andará sobre las hojas aceradas,

Cruzará los puentes olvidados,

Dejará su huella en el silencio,

Se vengará de la fortuna,

Del eclipse lunar,

De lo que nace para no morir jamás,

De la esperanza inquieta que perturba los sentidos,

De aquella frágil imagen que se mece en el jardín.

(Los héroes andan revueltos)

Luchará para alcanzar su triunfo,

Para vencer a los guerreros y a los montes,

Y habitar en mi memoria y en mi sueño.

El frío llegará después de esta lluvia persistente

Que me atañe en la conciencia.

Y no habrá luz que me proteja.

Lo sé, inexorablemente,

Del lunes a la soledad no hay distancia ni frontera infranqueable.