4. may., 2015

La despedida

Te dejo sin las dudas de costumbre,

Aunque el sol sabe que me pierdo

Entre tanta maraña y laberintos.

Ya me verás en otras ciudades

En pájaros,en árboles, (en un cielo más azul que el que ahora miras)

O tal vez, en otros retratos más profundos.

La vida es así: hoy es ayer, mañana aún no ha llegado.

La ausencia se impone como el mar y ya nada habita en el pasado.

Te dejo, aunque las arrugas oculten la pena

Y la herida se alborote en mis ojos,

Como el polvo de la noche.

El invierno será testigo inapelable

De la despedida, siempre cruel como un paisaje bello

Que no se detiene nunca en su viaje.

Ese viaje que se emprende sin rencor,

Que no exige documentos ni equipaje,

Y que conduce a un puerto, aún más lejano

Que el recordado o inventado.

Te dejo en este salón confuso e irrespirable,

En una despedida sin mañana,

aunque me esperen las nubes

Y me piense un sol extraño y desvalido.