1. may., 2015

Las palabras

A veces, las palabras me desbordan

O me inquietan, según por donde brilla el sol cada mañana.

Querría dominarlas y huyen

De todo aquello que no ven con sus ojos tan oscuros

O no tocan con sus manos tan ásperas.

Las palabras me muerden, a veces,

Como un odio sutil en la ventana gris y mortecina

Otras, buscan la esperanza en un horizonte plagado de mentiras

O de burdas quimeras.

Salgo a su encuentro

Buscando algún amor, algún trueno, alguna nube,

Pero siempre tienen una excusa

Para no salir de noche: el frío, el cansancio, la pereza.

No les gustan las mazmorras ni los antros,

Ni los campos extraviados que aparecen en las pinturas, de improviso.

Las palabras son frágiles, diminutas y también crueles,

Porque son bellas

Y desdeñan lo prosaico y lo anodino.

A veces, se me hacen largas las palabras,

Largas y extrañas como el rayo o el grito,

Pero largo, mucho más largo, es el silencio y el olvido.