27. abr., 2015

El sueño

El sueño me mira desde lejos.

Me dice verdades como puños.

No puedo evitar su mirada penetrante

Más cruel que lo real y lo ignoto.

El sueño hace crujir lo vano y también lo insólito,

Aquello que despedazo sin permiso del aire

Y lo convierto en temores infundados, en letales mariposas.

Se trata de un vaticinio ineludible,

Que no puedo postergar porque me atañe y me hiere.

El sueño me atenaza y vuela en mi noche más oscura.

Apaga los últimos rescoldos de un fuego

Que ayer fue hoguera y hoy es fútil esperanza.

Yo le miro a los ojos, como cuevas,

Y siento cómo muerde su veneno.

Y siento cómo  mata su recuerdo.

No me defiendo.

Me dejo llevar hasta el abismo

Donde la nada me rodea con sus sombras.

En mi delirio llamo a los ausentes,

A aquellos que perdieron la guerra y no volvieron,

Pero el sueño es implacable en su venganza

Y se repite como el hambre y la sed y los agüeros.