30. mar., 2015

Gracias

 

                                                       A Arturo

Gracias por tu cuerpo intacto como el mármol,

Por el tiempo intangible que me prestas,

Por el cansancio con que brillas tras tus ojos

Porque siempre reconoces el dolor en plena oscuridad

Y sabes lo bien que se está a lo lejos y en la sombra.

Desde este lado de la tierra

En que me sumo,

Oigo tu voz,

Más nítida que las alondras y la sangre.

Veo tus manos acariciando robles

Y cosas inútiles, como la arena.

Pero sigues acariciando,

A pesar de lo absurdo y de lo ingrato.

A pesar de que nadie te lo agradezca

Y la rabia se empeñe en silenciarte.

Gracias, aún ahora, que es de día,

Que no hay cucarachas ni murciélagos,

Ni se oye el aullido de los lobos.

Gracias por defenderme

De aquel monstruo, del hastío, de los baches,

De Rusia, de USA,  del Mossad,

De la envidia sutil y de los hombres.