5. mar., 2015

Todo muere antes que la rosa

Todo muere antes que la rosa:

El escorpión, el alud, la mentira,

Incluso la tormenta y el presidio,

Incluso las promesas y sus miedos.

Todo muere antes que la rosa,

Incluso el relámpago y su herida

Incluso el desamparo y el olvido.

Porque la rosa es álgida y profunda

Como el aliento y el beso,

Como el asombro y el mármol.

Porque la rosa no sabe de destierros

E ignora al viento y a la bruma.

Porque la rosa no huye de las olas

Ni pronuncia oráculos cuando llora.

Porque la rosa es destino y presagio,

Amor que no sabe de la lluvia,

Amor que no compra madrugadas,

Que abruma y acaricia sin prospecto,

Que es anverso y reverso de un espejo

de un grito, de un tormento.

Por eso, ni la luna con su duelo,

Ni la noche con sus ojos,

Ni los muertos se atreven a olvidarla.