11. feb., 2015

Tu voz habita en el silencio de la rosa

Tu voz habita en el silencio de la rosa

En la desnudez del árbol,

En el más allá del horizonte,

En la soledad del páramo

Tu voz convierte la nieve en paz y certidumbre

El cansancio en  lluvia y avidez de ternura

El sueño en frágil sendero,

La mirada triste en primavera súbita,

Tu voz aleja el insomnio y la penumbra,

La ingratitud y la muerte.

Tu voz convierte el silencio en espuma

Y llama a las gaviotas  por su nombre.