31. ene., 2015

No tengo otra alternativa

No tengo otra alternativa que las olas, las calles tortuosas, la humedad en los huesos,

Abandonar la vejez del valle,

Subir la cuesta que me impone el cielo,

Andar descalza durante un tiempo incierto,

Suplicar a las flores que vuelvan a mi huerto,

Dejar que el tiempo devuelva el azul de los ojos a mi cuerpo,

Que las heridas no se infecten más allá del polvo y el desierto.

No tengo otra alternativa

Que enfrentarme al viento,

Ser más fuerte que la torre en su destierro,

Vivir al pairo y no implorar el beso.

Dejar que el corazón alce el ruego.

No tengo otra alternativa que las olas

Y ver las gaviotas volar hacia lo lejos.