26. ene., 2015

El eco

El eco cruza las calles, 

Dobla las esquinas.

Y alcanza el horizonte.

El eco es la sombra,

Es el alma que vuela,

Es el alma que presiente la mañana,

El presagio del alma adormecida.

Es un grito, un susurro, una caricia,

Algo insólito,

Algo imperecedero.

Nadie le llama,

Nadie sabe su nombre.

Habita en las cuevas y escribe con sangre en las paredes.

El eco es el tiempo inextinguible,

Una voz que no muere en el desierto,

Una voz que reclama sus derechos.

El temblor de una voz.

Una voz que palpita y sueña y reverbera.

Una voz que rompe barreras y escruta corazones.