12. ene., 2015

Tus dudas cotidianas

Tú, con tus dudas cotidianas, me desarmas.

Haces que mis pasos sean más frágiles

Y me pesen, como un torbellino, mis errores.

Esas menudencias que requieren temblor y audacia

Son mis diminutos y anónimos atardeceres

Cuando me aguardas en un insólito despacho,

Cubiertas las paredes de ternura.

Pero mis errores hacen angosto y turbio el tiempo

Que transcurre entre la soledad y la piedra.

Y me quedo en el desamparo más absoluto

Reclamándole a la lluvia la deuda que me debe.