5. ene., 2015

A Octavio Paz

Te fluye el amor a borbotones

Amas cada una de los besos que brotan de las piedras inertes.

 Desbordas las frentes, las manos, los ojos.

Y las arrugas se doblan ante tu ausencia.

Conviertes el amor en una playa en la que amanecer es un azar inescrutable.

No hay tregua, ni paz, ni te paras a escuchar el rumor de las olas.

Amas con el amor de los viejos, de los amantes en flor, de los retratos antiguos, de la sangre galopante.

No te detiene el miedo a naufragar ni el desaliento de los pájaros.

Amas sin prejuicios, sin escrúpulos y sin medida

Y entonces te piensan los árboles, las salamandras, la luz que derrochas en los senderos.

Amas con la lucidez de los astros y la fuerza de las lluvias torrenciales.

Amas un solo minuto con el ardor de los siglos.

Pero la muerte y el abismo te rodean con sus sombras.