5. ene., 2015

Llegas con la espuma de la tarde

Llegas con la espuma de la tarde

Y te meces en las alas de los pájaros.

Como el silencio truncado solo por el rumor del viento

Vuelan tus ojos solitarios y llenos de la hojarasca del tiempo.

Vuelan veloces surcando arrugas y selvas 

Surcando nieblas y azares.

Viajando sin crepúsculo, sin zozobra, sin la ceniza del fuego.

Llegas con el ímpetu de un océano que transita por mi sueño,

Despiertas antiguos amaneceres,

Rozas el inefable rumor del agua

Acampas en mi alma como un vagabundo cualquiera

Desafías mis torres, mis miedos, mis inútiles recelos

Cielo ávido de ternura,

Amigo del beso y de la risa,

Luz escondida en los recodos del alba,

Corazón que late en la penumbra de los astros y las flores.