29. dic., 2014

No sé decirlo sin que suene a pobre

No sé decirlo sin que suene a pobre,

A harapiento, a absurdo batir de alas.

A algo que no conoce el latir de un corazón galopando por las áridas estepas.

Pero lo saben los lirios que brotan de mis venas

Y las aves del horizonte tardío.

Cuando te echo de menos

Y no llegas porque te aborda la bruma

O te acecha la luna asomada en los balcones,

Yo me quedo esperándote en la esquina de las estrellas

O te busco en algún baúl olvidado en la estancia más remota de la casa.

Pero decir lo que escondo en lo más recóndito del alma,

Sabe a pobre y a miseria,

A herida vertiginosa y  a tristeza.