29. dic., 2014

Esta tarde que se muere

Esta tarde que se muere

En las márgenes del río

Entiendo por qué la lluvia no llega hasta tu alma.

La tienes cautiva en un jardín yermo,

Ausente de rosas, de acacias y de mirtos.

No huele a primavera ni a corazón abierto

No dan cobijo los árboles, ni la nostalgia pasea.

No habita la esperanza en tu jardín desierto

Ni hay huellas que recuerden la brisa matutina.

Por eso, en esta tarde que muere sin que nadie lo sepa,

Invoco a las estrellas, únicos testigos de mi insondable tristeza.