14. dic., 2014

Pero yo te conozco, sí

Pero yo te conozco, sí

Aunque no aparezcas en mis sueños

Y no oiga el latido de tu corazón golpear contra las rocas.

Eres avidez, pura necesidad de calmar tu sed en los áridos desiertos.

Oasis que no colman tus caricias

Sino que arañan tu alma en los espejos de la memoria.

Vives en un fulgor de luces que se estrellan en tu opacidad, pétrea como una pared de doble filo.

Huyes de la noche fría

Como la herida del bálsamo.

Eres efímero en tus noches de lúgubre existencia

Como el tiempo anonadado ante la muerte,

Andas en los pasos de cualquiera

Y te detienes en el letargo de la quimera.

Frutos con alas te imaginas

Que se convierten en espuma de champagne en tus botellas.

Y navegas por las olas de tu noche

Como un fantasma a la puerta del infierno.

 

I