13. dic., 2014

Para que brote el amor de tus entrañas

De ti me aleja la mentira, el engaño

La extraña sordidez de tus palabras,

Tus sueños ingratos,

Tu mirada oscura como los ojos de un lobo.

Tu opacidad nocturna.

Entre tú y yo se alza un muro de sombras e incertidumbres.

Un velo que los ángeles no se atreven a rasgar,

Un siniestro mundo de sospechas

Que confirman tus piedras y tus alacranes.

No hay vida en tus labios ni en tus besos

Eres la senectud del alma,

La gravidez mórbida de un tiempo perentorio.

De ti me aleja todo

O casi todo

Incluso las gaviotas y la muerte.