13. dic., 2014

A veces me pregunto

A veces me pregunto

Por qué ese hombre con el que me cruzo cada día

Tiene los ojos surcados de viejas memorias,

De raíces ancladas en algún puerto lejano,

De huesos que tiemblan al albur de un juego aciago,

Me pregunto por qué ese hombre tirita con el frío de la mañana

Y rompe una maraña de papeles al llegar la noche. 

Papeles que acreditan su tristeza, 

su número de los esclavos de la luna,

Su retrato disfrazado de poeta

Me pregunto por qué ese hombre llora acurrucado entre los árboles,

Por qué se despoja de su herencia inalienable

Por qué se empeña en recordar las arrugas de su frente

Si son límpidas como la tez de los niños.

A veces me pregunto 

Por qué ese hombre con el que me cruzo todos los días

Lleva clavado en el pecho el rumor de las olas y el del viento.