5. dic., 2014

Solo mirando a la luna

Solo mirando a la luna se calma mi desamparo.

Ese desamparo que se pega en los párpados, en las yemas de los dedos, en los zócalos del viento.

Que recorre con empeño mis desvencijados sueños.

Que no es de plata ni bronce

Sino de lágrimas aceradas hechas con rumores de besos.

Solo mirando a la luna se cura mi desamparo,

aunque los ángeles me lo nieguen,

Aunque los amantes me sueñen,

Aunque las sombras se alejen.

Se calma mi desamparo, porque al mirar a la luna

Descubro sus ojos consolando a las gaviotas

Que vuelan sobre mis oscuras aguas.

Veo sus manos de seda acariciar a las estrellas

Que juegan con mis luciérnagas.

Oigo como susurra la brisa de mi mañana,

Porque le lee los versos de algún extraviado poeta.

Y, sobre todo, porque al mirar a la luna 

aparece la luz del cielo en mi destartalada alma.