4. dic., 2014

Alguien a quien no conozco

Alguien a quien no conozco me envía rosas envueltas en la brisa de la mañana.

Me llena el zaguán de besos que bailan a la luz del mediodía.

Me conduce por paisajes que han surcado las estrellas.

Alguien a quien no conozco vuela por mis recónditos sueños,

Se pasea por mis calles húmedas y lóbregas.

Me rescata del olvido en que me sumen los recuerdos.

Alguien a quien no conozco ahuyenta la tristeza de mi ventana,

Me rodea con su silencio en mis noches de insomnio

En que siempre me sorprende la inhóspita madrugada.

Alguien a quien no conozco me acerca el olor de la rosa

Y el candor de la luna,

La ingenuidad de la paloma,

Y el rumor de las hojas arrulladas por el viento.

En sus brazos yo me duermo cada noche.

En sus ojos yo me hundo como en un inmenso cielo.

En sus aguas me sumerjo y navego por un mar de terciopelo.

Alguien a quien no conozco me llama por mi nombre,

En el rutinario misterio de mi aventura diaria,

Y me regala, con una intensa ternura, un acontecer de tardes y de mañanas