2. dic., 2014

Si ya no hay brisa que bese

Tuviste mil noches de lluvia para acordarte de mí

Y las rechazaste todas.

Tuviste en tus manos mis sonatas matutinas

Y no escuchaste ninguna.

Tuviste el olor de mis acacias

Y se marchitaron todas.

Dime ahora por qué

Quieres que la luz de las estrellas me acerque a tu ventana, 

si las apagaste todas.

Por qué quieres que las piedras se vuelvan frágiles

Si las ignoraste a todas.

Por qué quieres archivar todos tus actos en un rincón de mi sueño.

Dime por qué te empeñas en olvidar lo vivido,

Si ya no hay risa que surque ningún sendero.

Si ya no hay brisa que bese.