25. nov., 2014

La mañana

Se fue la árida mañana

desamparada y triste.

Con ella se fue el alma

infundida como un hálito en las cosas.

Se fue la árida mañana

que anidaba en el fútil deseo de

un corazón airado, ciego.

En la cima del deseo alto, erguido

se alza la mañana como un monte

pletórico de rosas y de pinos

Muere el viento y el agua turbulenta

sueña su poema melancólico.

¿Dónde andará la mañana esta mañana de niebla y de rocío?

Por fin habrá llegado al árbol que le dicta su destino,

Al cielo que le brinda su refugio en un mar de olas y de estrellas.